Ya es Navidad. Lo noto en las fachadas de los edificios, porque parpadean. También porque todos y todas decimos que este año nos haremos ricos por fin. Y porque las calles, aunque no tanto como otros años, se llenan de procesiones constantes, de gentes y bolsas llenas de regalos empaquetados.

Todos estos elementos son, sin duda, enormemente eficaces en contagiar el espíritu navideño por todos los rincones de la ciudad, por todos los rostros de nuestros vecinos, incluso en los de los más escépticos.

Pero hay algo mágico en determinados rostros diminutos. Porque no hay nada más navideño que la ilusión de los niños y niñas en estas fechas. Supongo que es tanta luz que deslumbra, tanta espera que desespera o tanto rojo que apasiona.

A mí los atracones me siguen tentando cuando vienen vestidos de puñados de caramelos. Y eso que mi edad ya está más cerca de ser encabezada por un tres...

Tanta lista de los deseos debe distraer del deseo en sí mismo; cuando aquéllas comienzan con un deseo, continúan con uno más y terminan con quince cosas imprescindibles para la propia felicidad.

¿Cómo se le explica a una criatura desolada que el tener una mañana diecinueve regalos en vez de veinte está de rechupete?
¿Cómo se le explica a una criatura emocionada que lo del Papa Noel colgado de la ventana es ya demasiado? ¿Que no es menos Navidad en su casa por no tener sitio para un árbol llenito de bolas de colores y una estrella fugaz en la copa?

Desde luego la labor es, cuando menos, ardua. Y mira, dónde caben 19, caben 20 y dónde hay una planta en casa hay un árbol de navidad improvisado, y el Papa Noel paracaidista lo hay en cualquier bazar, es baratito y hasta tiene su gracia.

¿Pero no es sobrecogedor que un niño o niña llore desconsolado porque sus zapatillas nuevas no son de la misma marca que la que todos los demás compañeros y compañeras de clase anhelan?

A quienes nos toca directamente formar personitas que tomarán las riendas de sociedades futuras, debería preocuparnos que éstas estén constituídas por adultos emocionalmente estables e íntegros. Más que nada porque ya va quedando comprobado que este ritmo de consumo ni es sostenible ni podrá ser sostenido por muchas más generaciones.

Entonces un dato clarificador: Una tercera parte de las compras se realiza por impulso, según un estudio realizado por Adifa-PLV.

Extrapolando de forma aproximada esta proporción me atrevería a decir que una tercera parte de las cosas que listamos en nuestra jerarquía de deseos, no van a hacernos realmente felices, o simplemente que podremos prescindir de ellas, o que carecen de trascendencia espacio-temporal. A no ser que todas las listas estén extremadamente meditadas, sopesadas y razonadas. Que lo dudo mucho.

Podemos aprovechar estas fiestas para trabajar muchos de aquellos valores que tanto necesitamos tratar y no encontramos cómo. Aprendamos a ser más coherentes y aprendamos a enseñarlo. Pensemos en esa atroz separación rosa y azul en los catálogos de juguetes. Pensemos en quién ha fabricado ese juguete y en qué condiciones, en qué significa muchas veces ese "Made in China". Pensemos en cómo podemos ser más justos con aquellos cuyos días navideños serán igual de precarios que el resto de los días. Pensemos en que la solidaridad podemos compartirla y regalarla.

Yo quiero poner en mi Facebook en qué pienso... Pienso en que de pequeña soñaba con un coche teledirigido aunque mi habitación estuviera llena de muñecas y vestidos... Pienso en que las primeras "deportivas guays" de mi adolescencia llevaban ese "Made in" en la lengüeta... Y pienso en que por aquel entonces ni se me ocurría pensar en ello... Pienso en las comidas familiares y en el intercambio de regalos... En el poco tiempo y cariño que dedicamos muchas veces a elegirlos...

Pero también pienso en lo que me calentaron el corazón los abrazos del reencuentro, aquella conversación sin ornamentos o la mesa puesta sin grandes festines preparados.

Al final, como todo, es una cuestión de equilibrio, de avanzar consciente de que los pasos dados y por dar, pueden ser firmes y consecuentes.

Os dejo colocaditos al lado de los zapatos unos links de regalo. Espero os gusten:

Listado de tiendas de comercio justo, catalogadas por provincias. Ábrelo aquí.

Artículo sobre la influencia de los juguetes en el desarrollo del niño o niña. Construcción del género y consejos para elegir el juguete más adecuado. Ábrelo aquí.

Estudio de la Universidad de Granada acerca de cómo los juguetes condicionan el futuro profesional. Ábrelo aquí.

Propuestas para unas Navidades solidarias. Ábrelo aquí.

Desde Entreculturas te invitamos a cambiar las reglas estas Navidades, a jugar al Amigo Visible. Ábrelo aquí.

 

Imagen: isftic

Hay 2 comentarios en este post

Lorena, sabiendo que estos

Lorena,

sabiendo que estos días los pasas al calor de los tuyos, te escribo en este blog para que sepas que me has vuelto a emocionar y para aprovechar y desearte lo mejor para este año próximo, empezando por que sigamos compartiendo vida . Un beso fuerte y pensaré en tus palabras cuando me lance al "shoping"familiar. Susana

Enviado el 22.12.2009 a las 19:53
Imagen de lorena

Ay...

¡Yo sí que me he emocionado al leerte! Me alegro mucho que te guste lo que he escrito... Y más me alegro al saber que se puede leer tal y como ha sido escrito. Ves? Esto es Navidad! Lo mejor de todo? Es que Navidad puede ser cualquier día/un día cualquiera.

Mis mejores deseos para el 2010, yo también espero compartirlos with you!!!

Un beso enooooorme

Enviado el 24.12.2009 a las 20:02